Las historias que no se ven, pero pesan. Todos los días

Hay pesos que cargamos solos, no porque seamos todo poderosos, sino porque pensamos que hablarlo es vergonzoso, que nuestro círculo hay que cuidar lo que decimos, que pensarán si se sabe.

Esto nos envuelve en una sociedad más frívola, quizas insensible, entre que lo importante soy yo , olvido que Lupita día a día hace grandes ezfuerzos para comprar solo las tortillas, que Juan tiene que pasar 2 horas para llegar s su trabajo, que Ana, fue golpeada por su marido y no puede decirlo porque le quitarán a sus hijos, cuantos secretos cocultos hay entre nosotros y seguimos siendo frívolos , diciendo con tal atrevimiento lo que le falta al otro , lo que le sobra, lo que debería hacer…. lo que debe decir o no decir.

A veces siento que hemos perdido la capacidad de mirar al otro con empatía. Muchos nos apasionamos por los resultados deportivos, por las discusiones políticas, por generar más dinero, por vestir de Marca o Bolsas de diseñador o defender nuestras propias ideas, pero olvidamos mirar a las personas que están frente a nosotros.

Quizá la persona que cuida con amor a sus hijos vive con miedo.

Quizá quien prepara la comida en su restaurante favorito teme no regresar a casa esa noche.

Quizá la mujer que limpia una oficina antes de que usted llegue cada mañana lleva días sin poder dormir.

Quizá la familia que ayuda a construir empresas y generar riqueza también vive con la incertidumbre de ser separada.

Desde la Nuerociencia podemos reducir este peso invisible con entrenamientos, audios.

Para brindar herramientas a los padres, no a ser mas fuertes, sino a ver diferente las situaciones. A desarrollar capacidades creativas, soluciones diferentes , tener la capacidad de autoregular las emociones cada mez en menos tiempo.